EQUIPOS INNOVADORES, EQUIPOS DE ÉXITO (Parte II): El desastre de no innovar

Las consecuencias de no innovar para ti, tu equipo y tu empresa

En el post anterior hemos hablado de las 5 razones por las que cuesta tanto innovar pero lo más importante es analizar cuales son las consecuencias de no innovar y de no hacerlo aprovechando todo el talento ya existente en tu equipo. Esas consecuencias afectan no sólo a tu equipo, sino también y en un sentido general, a toda tu empresa y a ti, en particular. Aunque creas que la innovación no va contigo, por que no diriges el departamento de innovación, o incluso, ni lo haya en tu empresa, estás totalmente equivocado. La innovación es cosa de todos y en todo momento y, que empieces tu en tu departamento, te posicionará un paso por delante en tu organización. Pero vayamos por partes…

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Un desastre para tus clientes, presentes y futuros

No estar atento al mercado, ni ser dinámico y creativo no te permitirá dar respuestas ágiles a tus retos presentes y futuros  quedándote estancado y obsoleto en menos tiempo del que te imaginas. No dar respuesta y soluciones a las necesidades de tu clientes actuales, incluso avanzándote a ellos es cavar tu propia tumba y el mejor regalo que le puedes hacer a tu competencia. Por mucho éxito que tengas o puedas tener, si no te enfocas hoy mismo a conseguir o mantener ese éxito, estas muerto. La tecnología, la sociedad y el mercado van muy rápidos y la posibilidad que salgan soluciones que te dejen obsoleto en menos de cinco años, hoy en día, es muy alta!

Un desastre para tu equipo

No enfocarte a fomentar una cultura de la innovación, abierta a las aportaciones de todo tu equipo supone 1) Perder oportunidades de negocio 2) No aprovechar todo vuestro potencial (individual y colectivo) 3) Generar frustración y fuga de talentos (los talentos, por encima del dinero, buscan poder desplegar todo su potencial) 4) Desaprovechar los recursos de tu empresa y por último no conseguir el entorno de trabajo dinámico, proactivo, motivado ni totalmente entregado. Nos gustan poco los cambios, pero nos gusta menos morirnos de aburrimiento, perder nuestra ilusión por hacer (bien) las cosas y sentirnos limitados en nuestras posibilidades. Y todo ello acaba desembocando en un malestar latente en tu equipo: si lo que hago no me llena e incluso me aburre, buscaré otras cosas con las que divertirme, me fijaré en detalles insignificantes y los convertiré en mi tema de conversación preferido: que si fulanito me ha dicho esto o ha hecho aquello… tu equipo estará muerto.

Nos gustan poco los cambios, pero nos gusta menos morirnos de aburrimiento. Clic para tuitear

Un desastre para ti

Tu eres tu equipo. Eres el responsable de que rindan al máximo y que aporten todo su potencial a la empresa. No hacerlo está limitando no sólo sus posibilidades, sino también las tuyas. Quizá tu no eres el responsable de innovación pero sí que lo eres de la innovación de tu equipo y a la larga, lo que te he contado que puede pasarle a tu empresa, puedes aplicártelo a ti mismo. Todo cambia muy rápido y en los entornos laborales también! Si aspiras a más, a mantenerte en la cima o escalarla, hay dos maneras: ser un depredador y acabar con tus competidores o bien optar por la excelencia, tener tu mismo (y fomentar) una actitud innovadora, creativa, abierta que permita a ti y a tu equipo conseguir el éxito porque sino ¿qué futuro te espera?

Quizá tu no eres el responsable de innovación pero sí que lo eres de la innovación de tu equipo. Clic para tuitear

Y lo peor de todo: ¡no lo ves venir! 

Puede parecer exagerado lo que aquí te cuento, pero es así, y lo peor es que no las ves venir. Cuando estás instalado en tu día a día, no puedes estar atento a tu alrededor, ni puedes fijarte en las señales que te indican que está  sucediendo. Son cambios que suceden en la sombra y surgen sin previo aviso, y cuando los detectas, ya es demasiado tarde, y estos movimientos pueden venir de tu competencia o de empresas que ni imaginabas que fueran tu competencia. Y si por suerte las ves, quizá ni las identificas como amenazas.

En el tercer y último post de esta serie veremos cómo dar los primeros pasos para empezar a introducir la cultura de la innovación en tu organización, que pasan primero por desmentir tres mitos paralizantes. Así que ya lo sabes, atento al siguiente post!

Y tú, ¿qué opinas? ¿la innovación es importante para ti? ¿está dentro de tus objetivos para este año? ¿te gustaría empezar a innovar pero no sabes ni por donde empezar?

Me encantaría saber qué piensas, así que deja tu comentario.

 

 

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